Fue el otro día —o al menos eso parece— esto de medir los días: meses, años, tiempos y décadas. Puede resultar trabajoso sobre la memoria cultivada, aunque también es un ejercicio de inteligencia y medición de acontecimientos.
Hoy
es un día especial para la vida de todos, sin duda. Para algunos pocos es
extraordinario, cuando definen una vez más su línea de actividad o reto por
vivir; llevar una vida con propósito y sentido, usando la razón y la reflexión
para guiar las acciones, buscando la sabiduría, la coherencia entre pensamiento
y obra, cultivando el autoconocimiento para actuar con ética, equilibrio y
virtud, más allá de la mera existencia biológica, enfocándose en el “saber
vivir” de forma plena y responsable. Uff… ¡Tremenda tesis, ¿verdad?
Esta colación filosófica viene a cuento de un nuevo acontecimiento en la vida de algunos amigos: Pedro Peñate estrena hoy su nueva etiqueta en el rally Dakar. Llegar a Leyenda en la aventura de este reto humano de escalada es todo un premio excepcional a una trayectoria activa de sufrimiento y lucha por la supervivencia, no solo por acabar las citas, sino por estar en la línea de salida, con todo lo que conlleva el esfuerzo titánico.
El
día que más triste y desolado encontré a Pedro Peñate fue cuando volvió de
Portugal hace una docena de años, en su primera aventura dakariana: el
penúltimo rally africano, que suspendieron in extremis por amenazas
terroristas. Él volvió con ese brillo en los ojos de haber tocado la gloria y
la rabia de no tomar la salida. Este lapsus le recondujo a tomarse el objetivo
como un reto personal. Ahora, diez participaciones después, es leyenda. Para
cualquiera, esta palabra suena a los cuentos de Tolkien; para los cercanos a
esta magna gloria, es todo un camino de piedras y aristas andado, una travesía
llena de vida y adrenalina, algo que te atrapa y de lo que no puedes escapar.
Para
Pedro, el hombre que llevó al municipio de Valsequillo a la leyenda en el
Dakar, es un símbolo de lucha y constancia, de madurez y valentía en estas
épicas aventuras. La conexión con los retos llega a marcar el destino
constante. Hoy toma la salida nuestro hombre y, en su nueva categoría reina
—caben todos los pronósticos—, en la madurez de un experimentado dakariano, el
reto de acabar ya es gloria. Su competición y su leyenda ya están ganadas; el
desafío de terminar una vez más elevará su sueño a mantener la referencia de
tamaña gesta dakariana.
Me
asalta la memoria de nuevo, pequeñas pinceladas del pasado. Recuerdo cuando
Pedro, después de adquirir su primer “Dominator”, decidió descubrir la
aventura. Organizó su primera escapada a Fuerteventura con la mochila y dos
amigos de Valsequillo. Ha llovido tanta calima después y se ha sacudido tanta
arena desde entonces, que esta gloria se convierte en un mensaje sabio y
canario. En la parte trasera de su Bestia dakariana, centrado, luce el texto
que representa su acción de vida.
Cógelo,
Cuco… ¡



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