Hay
personas con las que hablar cuatro horas seguidas, sin pausa, sin parar, es un
placer solo reservado a los sibaritas de las historias del motociclismo. Néstor
Caballero Pirez puede que no les diga mucho, pero, si detallamos su antecedente
motorístico, como mecánico y apasionado de las motos, podemos interpretar que
estamos ante un grande del conocimiento y de la evolución de las grandes
marcas. Aunque quizás su broche de oro pudiera estar en haber sido privilegiado
alumno de Juan Artigas Rosich y, posteriormente, mentor de nuevos
profesionales.
Su
naturaleza sencilla y humilde no hizo valer el pasaporte que, en su momento,
pudiera haberle dado su padre, don Rafael Caballero, comercial de José Juan Abou,
quien recibió la solicitud de encontrar un mecánico de Ducati para el
desarrollo de la nueva marca en Canarias. Así llegó Juan Artigas desde Mototran
Barcelona, para impulsar la expansión de Ducati en las islas, como complemento
de las motocicletas dentro del amplio abanico de automóviles que representaban.
Esas casualidades y conexiones del destino llevaron primero a Néstor a foguearse en el aprendizaje del oficio. Se inició en el taller de Manolo el Chirringa, en Salto del Negro, tomando soltura en lo que siempre había sido su sueño: las motos. Más tarde, por esas extrañas casualidades de la vida, acabó como aprendiz en el taller de Juan Artigas. Allí comenzó su verdadera formación y su particular filosofía para entender las motocicletas y sus entresijos mecánicos.


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