domingo, septiembre 06, 2026

LAS CLASICAS ENAMORAN EN BARLOVENTO

 

Cada año resulta más fácil entender por qué Barlovento se está ganando un lugar propio dentro de las subidas en cuesta del motociclismo canario. Su rampa parece diseñada para las motos: montaña, buen asfalto, amplitud, dos y tres carriles bien definidos y un trazado rápido y atractivo que permite a pilotos y máquinas disfrutar de unas sensaciones especiales en este final del verano.

La carretera se convierte durante unas horas en un auténtico circuito abierto en la montaña, con curvas, desniveles y zonas rápidas que reúnen buena parte de los ingredientes necesarios para una gran prueba. Y cuando el escenario acompaña, también crece el espectáculo.

Ya son tres años consecutivos en los que el equipo de Rayco y RR Eventos viene cuidando esta cita con la intención de elevarla hasta convertirse en una referencia dentro de Canarias. A la competición se han ido sumando nuevos alicientes, como la presencia de pilotos foráneos y nombres vinculados al Road Racing, además de unas parrillas que poco a poco van enriqueciendo la jornada.

El paddock instalado en el pueblo completa esa atmósfera especial. Allí las motos, los equipos y los aficionados comparten espacio y convierten la carrera en algo más cercano, permitiendo que Barlovento no sea solamente el lugar por donde pasa la competición, sino parte activa de la fiesta.

Y en ese ambiente volvieron a tener protagonismo las motos clásicas.

El equipo de Viejas Glorias, con Coke Gómez y Germán González, y Luis Naranjo como jefe de equipo, volvió a vestir el box con esa estampa romántica que solamente las motos de época saben ofrecer. Sus motores, su sonido y la personalidad de aquellas máquinas europeas aportaron un sabor distinto a la jornada.

Sería magnífico que en próximas ediciones fueran sumándose más amigos de las clásicas hasta conseguir una manga cada vez más numerosa. Barlovento tiene escenario, ambiente y público para ello. Todo se andará.

Mientras tanto, el paisaje hacía también su carrera particular.

La amplia vega de plataneras, escalonada entre terrazas y bancales, las pequeñas casas blancas repartidas por las laderas y el verde intenso de esta parte de La Palma envolvían una jornada diferente. Sobre ese paisaje sonaba durante todo el sábado la melodía de los motores, con participación llegada desde distintas islas y un pueblo que poco a poco va acostumbrándose al particular lenguaje de las subidas en cuesta.

Barlovento empieza a tener sabor a carreras de motos.

Y esa identidad merece seguir creciendo.

Quizá el siguiente paso sea complementar la competición con una pequeña feria de motos clásicas, exposiciones y otros contenidos culturales relacionados con la historia del motociclismo. Una fiesta que permita al público permanecer más tiempo en el municipio y que convierta el fin de semana en un verdadero encuentro del motor.

Desde Viejas Glorias ya se tira del carro en esa dirección, ofreciendo las motos clásicas como escaparate de una historia que merece seguir acompañando a la competición moderna.

Porque Barlovento tiene algo difícil de fabricar: un escenario que funciona, una carretera que enamora a los pilotos y un paisaje que convierte la carrera en espectáculo.

Ahora solamente queda seguir cuidándolo.

Y dejar que, año tras año, el ronquido de las motos continúe subiendo montaña arriba.


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