sábado, septiembre 12, 2026
LAS HISTORIAS DUERMEN PLÁCIDAMENTE PARA QUE LAS DESCUBRAS
Tras la presentación editorial de Historias de Viejas Glorias, en el Museo del Automóvil de Gran Canaria, me quedé pensando en esta suerte maravillosa de poder descubrir el pasado.
Aquí, en medio
de la ciudad, pasa casi inadvertido, pero en su corazón late el milagro de una
resurrección permanente. Devolver la vida, restaurar el latido del tiempo,
traer de vuelta a casa la memoria física de lo vivido. Entrar allí es viajar en
el tiempo de verdad, sin realidad virtual, sin inteligencia tecnológica ni
filtros de imaginación. Basta caminar por aquellos pasillos alineados de honor,
trasiego, andanzas e historias que parecen hablar solas con el testimonio de
sus miradas: hileras de coches antiguos y clásicos, motocicletas y objetos de
un pasado reciente y lejano.
Entrar en el
Museo del Automóvil es sentir que la historia quiere manifestarse a lo grande,
pero también en los detalles, con esa excelencia del trabajo bien hecho y
pensado para que el futuro sepa de dónde venimos.
Por eso fue un
honor inconmensurable abrir allí las páginas de Historias de Viejas Glorias
en su estreno literario. Un aforo que superó nuestras expectativas y un
sentimiento de cercanía que nos congratuló a todos los colectivos que se
acercaron a compartir esta experiencia de literatura, patrimonio y memoria.
Los verdaderos
actores del libro estaban allí sentados.
Algunos
escuchaban perplejos, otros sonreían, otros parecían tener ganas de levantar la
mano y contar inmediatamente su propia versión. Y casi sin darse cuenta, muchos
formaban parte importante de aquellas mismas historias que estábamos
presentando.
El escenario
lo puso todo.
Caluroso, sí.
Pero
entrañable también.
Y entre tantas
historias apareció Manolito, el Latonero de Arucas, con aquella
maravillosa fotografía familiar junto a su Triumph 350. Un personaje de esos
que no necesitan adornos porque la propia vida ya se encargó de escribirles el
guion.
Manolito,
ingenioso como pocos, le había colocado al escape de la moto una palometa para
modificar el sonido y, cuando entraba por Bañaderos, tiraba de una palanquita
desde el manillar y aquella Triumph comenzaba a lanzar silbidos ahumados que
ponían en revolución a toda la chiquillería.
Y en su taller
tenía tres amigos inseparables.
La perra Tinka,
que incluso subía con él en la motocicleta; la cacatúa Katana, que no
paraba de hablar mientras trabajaba; y un ratón blanco que acudía a su silbido
y permanecía cerca durante aquellas soldaduras de latón, entre el soplete, el
hierro y el yunque.
¿quién inventa
algo así?
La vida.
Siempre la
vida termina teniendo mejores ocurrencias que nosotros.
Y luego
aparece Heriberto Valerón.
De niño
acompañó a su padre al Garaje Kune para buscar un automóvil de ocasión y allí
descubrió, casi sin saberlo, el amor mecánico de su vida.
Dentro de una
gran caja de madera, manufacturada en Inglaterra y todavía embalada, apareció
una imponente Ariel Square Four de 1.000 cc.
Aquello, en los años cincuenta, debía ser una barbaridad.
domingo, septiembre 06, 2026
AQUELLAS ESCAPADAS DE LOS AÑOS SESENTA EN MOTO
Cada vez estoy más convencido de que alimentar esta pasión por las motos es también una manera de ir enhebrando pequeños acertijos de nuestra propia historia. Una máquina lleva a una carretera, la carretera a un pueblo y el pueblo termina llevándonos hasta alguna persona que estuvo allí cuando todo aquello comenzaba.
Y
casi siempre acabamos junto a nuestros mayores.
A
esas Viejas Glorias auténticas que recorrieron los caminos cuando viajar era
todavía una aventura, conocieron las primeras carreteras, desmontaron motores
con herramientas elementales y descubrieron la isla cuando buena parte de ella
parecía encontrarse mucho más lejos de lo que hoy indican los kilómetros.
Otro
domingo más me siento a charlar con mi tío Domingo Fleitas.
Y
vuelvo a pensar cuánto nos empeñamos ahora en buscar respuestas en libros,
teléfonos o vídeos de TikTok para terminar empachados de imágenes que muchas
veces van directamente a la papelera cerebral. En cambio, cuatro conversaciones
con una persona que ha vivido casi noventa años pueden enseñarnos más sobre la
movilidad, las costumbres y la sociedad canaria que muchas horas de consultas
apresuradas.
Será
porque sus historias han pasado ya por tres buenos filtros: la existencia, la
experiencia y la madurez.
Y
eso, como ocurre con el buen vino, termina dejando una pátina imposible de
fabricar.
Domingo
conserva una memoria excelente y una curiosidad que no ha perdido con los años.
Le interesa la historia y disfruta contándola, especialmente cuando descubre
que uno también tiene ganas de escuchar.
Fue mecánico de los de antes. De algodón, grasa y mono azul.
LAS CLASICAS ENAMORAN EN BARLOVENTO
Cada año
resulta más fácil entender por qué Barlovento
se está ganando un lugar propio dentro de las subidas en cuesta del
motociclismo canario. Su rampa parece diseñada para las motos:
montaña, buen asfalto, amplitud, dos y tres carriles bien definidos y un
trazado rápido y atractivo que permite a pilotos y máquinas disfrutar de unas
sensaciones especiales en este final del verano.
La carretera se
convierte durante unas horas en un auténtico circuito abierto en la montaña,
con curvas, desniveles y zonas rápidas que reúnen buena parte de los
ingredientes necesarios para una gran prueba. Y cuando el escenario acompaña,
también crece el espectáculo.
Ya son tres años
consecutivos en los que el equipo de Rayco
y RR Eventos viene cuidando esta cita con la intención de elevarla
hasta convertirse en una referencia dentro de Canarias. A la competición se han
ido sumando nuevos alicientes, como la presencia de pilotos foráneos y nombres
vinculados al Road Racing,
además de unas parrillas que poco a poco van enriqueciendo la jornada.
El paddock
instalado en el pueblo completa esa atmósfera especial. Allí las motos, los
equipos y los aficionados comparten espacio y convierten la carrera en algo más
cercano, permitiendo que Barlovento no sea solamente el lugar por donde pasa la
competición, sino parte activa de la fiesta.
Y en ese ambiente
volvieron a tener protagonismo las motos
clásicas.
El equipo de Viejas Glorias, con Coke Gómez y Germán
González, y Luis Naranjo como jefe de equipo, volvió a vestir el box con esa
estampa romántica que solamente las motos de época saben ofrecer. Sus motores,
su sonido y la personalidad de aquellas máquinas europeas aportaron un sabor
distinto a la jornada.
Sería magnífico que
en próximas ediciones fueran sumándose más amigos de las clásicas hasta
conseguir una manga cada vez más numerosa. Barlovento tiene escenario, ambiente
y público para ello. Todo se andará.
Mientras tanto, el
paisaje hacía también su carrera particular.
La amplia vega de
plataneras, escalonada entre terrazas y bancales, las pequeñas casas blancas
repartidas por las laderas y el verde intenso de esta parte de La Palma
envolvían una jornada diferente. Sobre ese paisaje sonaba durante todo el
sábado la melodía de los motores, con participación llegada desde distintas
islas y un pueblo que poco a poco va acostumbrándose al particular lenguaje de
las subidas en cuesta.
Barlovento empieza
a tener sabor a carreras de motos.
Y esa identidad
merece seguir creciendo.
Quizá el siguiente
paso sea complementar la competición con una pequeña feria de motos clásicas,
exposiciones y otros contenidos culturales relacionados con la historia del
motociclismo. Una fiesta que permita al público permanecer más tiempo en el
municipio y que convierta el fin de semana en un verdadero encuentro del motor.
Desde Viejas Glorias ya se tira del carro en
esa dirección, ofreciendo las motos clásicas como escaparate de una historia
que merece seguir acompañando a la competición moderna.
Porque Barlovento
tiene algo difícil de fabricar: un
escenario que funciona, una carretera que enamora a los pilotos y un paisaje
que convierte la carrera en espectáculo.
Ahora solamente
queda seguir cuidándolo.
Y dejar que, año tras año, el ronquido de las motos
continúe subiendo montaña arriba.
miércoles, agosto 26, 2026
Sueños de una noche de verano
Sonaba “Sol caliente”, de Collage, en La radio al sol, programa estrella de Radio ECCA. También “Échame a mí la culpa”, de Albert Hammond, o el ya trillado “Para que no me olvides”, de Lorenzo Santamaría. Aquel pop romántico de los setenta que casó a buena parte de la España obrera del despertar, en los últimos suspiros del régimen y mucho antes de que los divorcios entraran a formar parte de nuestra normalidad.
Aquella
revolución musical puso también de moda Las noches de Ronda, con sus canciones
dedicadas, y nos mantenía anclados a la radio, aquel aparato que entonces era
ventana abierta al mundo, compañía de las casas y mensajero de todo lo que
ocurría más allá de nuestras pequeñas fronteras.
Recuerdo
descubrir la música pop extranjera, The Beatles, Creedence Clearwater Revival o
Supertramp, allá por los primeros años setenta, mientras le lavaba el coche a
mi tío a cambio de unos duros. Era un Volkswagen Escarabajo 1300, verde
intenso, con unas franjas blancas laterales que le daban un aire moderno, pop y
casi discotequero.
Dentro llevaba aquellas extravagancias que nos parecían venidas directamente del futuro: relojes japoneses, adornos curiosos y cintas de cartucho con los últimos gritos musicales que llegaban de Europa. Ellos habían descubierto aquel pequeño Dorado canario que comenzaba a crecer alrededor de la construcción y del nuevo Sur turístico, donde parecía posible ganar dinero y escapar de una vida que hasta entonces venía marcada por el campo, el esfuerzo y unas posibilidades bastante estrechas.
miércoles, agosto 12, 2026
Adios Manolo
Acabo de enterarme la desaparición del amigo Manolo. Fué un gran defensor del Viejas Glorias y durante muchos años cargaba ilusionado su camioneta con todo el material. pequeñas y medianas cilindradas para llevarlas al evento, siempre fiel, siempre alegre y con esa chispa de guerrero del asfalto antiguo. Recuerdo visitarle en su casa de la Higuera Canaria, se pasaba los fines de semana alrededor de sus motos y coches clásicos, tenía siempre los deseos cercanos de compartir sus pasiones con los amigos, y recuperó mucho material de pequeñas cilindradas que hoy estaría desaparecido. Mandamos un abrazo fuerte a su familia, y mucha fuerza y amor. Nos quedamos con sus mejores sonrisas con el Viejas Glorias, del que siempre fué un defensor a Ultranza. Abrazos al cielo, compañero., hasta volvernos a ver.
domingo, julio 26, 2026
LOS GENES DEL MOTOCICLISMO
El periodo comprendido entre los años cuarenta y sesenta produjo en la sociedad industrial un fenómeno decisivo: la movilidad sobre dos ruedas. La motocicleta era un elemento seductor, práctico, relativamente económico y muy eficaz. Permitía avanzar a otro ritmo y ofrecía a la sociedad una primera gran conquista: el ahorro de tiempo.
La
moto, convertida en símbolo de aquella revolución, comenzó a ganar adeptos
entre los trabajadores de las fábricas, en las ciudades administrativas y de
servicios, y también en el paisaje rural, donde se utilizó como medio de
transporte familiar. Se estaba produciendo el tránsito entre los últimos
arrieros, dependientes todavía de la fuerza animal, y los primeros motoristas
impulsados por la mecánica. Tal vez por ello, en muchas familias llegó antes la
motocicleta que el automóvil.
Esta
corriente modernizadora e industrial encajaba perfectamente con una sociedad en
plena evolución. Las fábricas impusieron un creciente ritmo de producción de
motocicletas de pequeña y mediana cilindrada, creadas por marcas que trabajaban
de manera casi artesanal, pero con una ingeniería imaginativa y sorprendente.
En
aquella España que comenzaba a despertar industrialmente, la necesidad urgente
de disponer de medios de transporte favorecía los intercambios comerciales y
contribuía a generar una nueva economía de mercado.
Nuestra
infancia, vivida entre los años cincuenta y setenta, estuvo marcada por la
curiosidad y la observación de cuanto ocurría a nuestro alrededor. También
conocimos las tímidas escenografías de los primeros estudios fotográficos, con
sus característicos pedestales que imitaban vehículos y motocicletas. En una de
aquellas imágenes aparece nuestra amiga Pino Rosa, posando para la posteridad
en el año 1951.
Fueron
aquellos años en los que soñábamos con ser gladiadores del asfalto. Con cañas,
maderas y caballetes imitábamos la postura más pura del pilotaje. En una de las
fotografías aparece nuestro amigo Marce, durante los años sesenta, montado en
uno de aquellos tiovivos de la capital.
De
aquellas experiencias infantiles surgieron grandes motoristas y excepcionales
pilotos. Ninguno de ellos podía imaginar que sus genes motociclistas, o sus
primeras nociones básicas sobre las dos ruedas, habían aparecido mucho antes de
contemplar una carrera en televisión: quizá al cruzar la calle de la mano de
sus padres o durante la feliz visita a una feria de pueblo, donde un sencillo
tiovivo regalaba las primeras ilusiones.
La
motocicleta, como elemento social, fortaleció las relaciones familiares y las
amistades. Acercó a las personas y respondió a una necesidad vital de
transporte. Fue una gran precursora de la libertad y un poderoso refuerzo de la
autonomía personal.
Mi
abuela Benita jamás habría pensado en subirse a la motocicleta familiar. Sin
embargo, las trágicas circunstancias provocadas por la muerte prematura de mi
padre la obligaron a realizar su primer viaje en moto por una necesidad
imperiosa.
Le
dijo a Miguel Ramírez, mi abuelo:
—Prepara
la Francis-Barnett, «La Paquita», que vamos a atender a la familia.
Y
así fue como se subió por primera vez a una motocicleta. Viajó sentada de lado,
recorriendo kilómetros de pistas rurales de tierra antes de llegar a Telde.
Siempre
pensé que aquel día mi abuelo vivió una profunda contradicción. A pesar de la
tristeza, las circunstancias le habían concedido una pequeña e inesperada
alegría: la única oportunidad de pasear a la abuela en su motocicleta.
Quizá
por ello, y sin que apenas fuéramos conscientes, las motos reinaron en nuestra
infancia como verdaderos miembros de la familia. Eran máquinas que contagiaban
su magia en silencio y cuyo poder de conexión fue abriendo el camino de las
ilusiones para las juventudes de distintas épocas.
Llegaron
por necesidad, por trabajo, para aliviar las cargas familiares y, más adelante,
por el simple placer de conducirlas. Aunque ese disfrute pleno tardaría todavía
algunos años en consolidarse, hasta alcanzar el umbral del cambio de siglo.
martes, julio 14, 2026
NÉSTOR CABALLERO, MENTOR CON ESENCIA DE MAESTRO
Hay
personas con las que hablar cuatro horas seguidas, sin pausa, sin parar, es un
placer solo reservado a los sibaritas de las historias del motociclismo. Néstor
Caballero Pirez puede que no les diga mucho, pero, si detallamos su antecedente
motorístico, como mecánico y apasionado de las motos, podemos interpretar que
estamos ante un grande del conocimiento y de la evolución de las grandes
marcas. Aunque quizás su broche de oro pudiera estar en haber sido privilegiado
alumno de Juan Artigas Rosich y, posteriormente, mentor de nuevos
profesionales.
Su
naturaleza sencilla y humilde no hizo valer el pasaporte que, en su momento,
pudiera haberle dado su padre, don Rafael Caballero, comercial de José Juan Abou,
quien recibió la solicitud de encontrar un mecánico de Ducati para el
desarrollo de la nueva marca en Canarias. Así llegó Juan Artigas desde Mototran
Barcelona, para impulsar la expansión de Ducati en las islas, como complemento
de las motocicletas dentro del amplio abanico de automóviles que representaban.
Esas casualidades y conexiones del destino llevaron primero a Néstor a foguearse en el aprendizaje del oficio. Se inició en el taller de Manolo el Chirringa, en Salto del Negro, tomando soltura en lo que siempre había sido su sueño: las motos. Más tarde, por esas extrañas casualidades de la vida, acabó como aprendiz en el taller de Juan Artigas. Allí comenzó su verdadera formación y su particular filosofía para entender las motocicletas y sus entresijos mecánicos.
lunes, junio 22, 2026
EL ROBO DE LA BRIO 81
Telde tiene en su haber un gran inventario de motoristas. De hecho, sorprendentemente, en los registros de Tráfico saltó hace pocos años la noticia de que era uno de los municipios de España con más motos registradas en los censos de la jefatura de entonces.
En el movimiento laboral de antaño, la primera necesidad era el transporte para acudir a los curros, y la moto fue la solución inmediata y viable para toda aquella revolución industrial y social que se estaba fraguando. Esta explicación viene a cuento porque, allá donde abundan los motoristas, suceden historias. Y nuestra magua es no poder descubrirlas a la velocidad que nos gustaría. Por ello invertimos imaginación narrativa y crónica de tiempos pasados.
Anastasio Guerra compró una Montesa Brío 81 a mediados de los años sesenta. Era el rey de la carretera y de La Peña. A buen seguro, las tertulias y las salidas giraban en torno a las bondades de aquella máquina, adquirida en Viuda de Peñate, en la capital.
Debemos recordar que la Brío 81 tenía una particularidad y notoriedad manifiesta: lucía dos salidas de escape ancladas a un mismo cilindro. Aquel ingenio le daba una potencia y elasticidad de motor que la hacía noble de comportamiento y muy deseada por la juventud.
Su salida al mercado, en el año 1958, causó gran sensación y una destacada demanda. Mi tío Domingo Fleitas compró una de aquellas joyas de entonces y aún la conserva, después de sesenta años, en su garaje.
—Yo recuerdo bajar por la casa de Los Lagartos, por El Palmital, yendo temprano a trabajar a Telde. Iba recogiendo gente por la carretera. Iba con dos pasajeros y, si veía a otro caminante, paraba, me echaba hacia delante en el sillón y le decía: “Súbase por ahí, que llegamos todos”.
Y hasta cuatro jóvenes llegaron a ir una vez en la moto, aunque tres pasajeros era lo mínimo.
Volviendo a las vicisitudes de Anastasio, en mala hora le robaron su moto en la puerta de la casa, de noche. Él trabajaba con Miguel León y bajaban todos los días a Tirajana y a los pagos del sur, en pleno nacimiento del turismo, con la rasquera de no saber nunca dónde fue a parar la moto.
A los pocos días, vio de lejos una moto aparcada en una zona deshabitada de aquellos barrancos sureños y le comentó a Miguel:
—Coño… ¿a ver si va a ser la moto que me robaron la semana pasada?
Miguel, más absorto en sus problemas laborales que en la moto, le quitó importancia:
—¿Cómo va a estar tu moto aquí abajo, en el sur, si te la robaron en Telde? Eso será de algún ranchero o pocero que anda por ahí.
Y pasaron dos días más viendo la moto aparcada en el mismo lugar, siempre comentando la duda. Entonces la curiosidad y el deseo acabaron por intimidar a Miguel, que tomó el desvío para verificar la certeza.
Y efectivamente. Era la moto de Anastasio.
Después de robarla, la habían dejado abandonada en aquellos andurriales, quizá por miedo a las represalias. Y es que, en los tiempos de antes, no se robaban las motos para revenderlas por piezas desguazadas. La mayoría de los hurtos eran por necesidad de moverse o por la maldad del intento, pero no había terceras intenciones, ya que el brazo de la ley era muy duro.
Entonces, después de usarla durante algunas horas, la dejaban abandonada como acto de arrepentimiento.
SAN MIGUEL VUELVE A RUGIR EN LA RAMPA
Parece que el regreso de las subidas en cuesta para motos, comienza a sonar a escaparate perfecto ante la necesidad de circuitos. En el caso de la provincia de Tenerife esta demanda tan acuciada rompió el hechizo de una leyenda negra y tras la iniciativa de Barlovento, a seleccionar el mejor trazado para un nuevo espectáculo, se constató que es posible mantener una serie de pruebas con buen rigor organizativo.
La última subida a San Miguel de Abona, se celebró hace más de 40 años cuando el olvido y la mala suerte dejaron una sentencia en un mal día y la desaparición de un ídolo de las carreras de Tenerife. Oscar Gonzalez. Aquella herida selló muchos años de sequía en carreras de asfalto y la imperativa necesidad ante la nula respuesta a la lucha por un circuito. Que se hace derogar, rompe la lanza para recupera. Si bien es cierto que se hicieron varios intentos de tres pruebas posteriores, compartiendo con los coches en aquellos famosos años ochenta de revolución velocista.
miércoles, junio 17, 2026
YA ESTA AQUI... Las Historias de Viejas Glorias
Bueno chicos una buena noticia, ya tenemos criatura, ha salido potente y sabedor. Un sueño hecho realidad que pronto presentaremos, y que ya estámos subiendo a muchas plataformas de internet para el mundo entero. Tapas duras, 240 páginas de maravillosas historias de Viejas Glorias que muchos de ustedes han protagonizado tambien. Un repaso histórico a las leyendas y cuentos del motociclismo de Canarias y a las vivencias del evento anual en el que participan activamente. Era una deuda histórica y pronto estará en sus manos, para recordar y mantener vivo el espiritu del motociclismo de Canarias. Esperamos poder presentarlo pronto, arrancando el verano , para saborear en el relax del tiempo libre. Síguenos, te mantendremos informados.
LA PRIMERA GRÚA MOTORIZADA
Yo lo conocía y lo visitaba desde entonces, por esas lealtades que uno les toma a las personas. A finales de los ochenta, con el cambio laboral, dejé de visitarlo, y recuperé esta sintonía en la actualidad, treinta años después. Y como la vida sigue igual, solo que ahora uno conlleva —o arrastra— la filosofía de su propia experiencia, reconozco que quedan pocos lugares de tertulia sosegada y agradable, donde la gente respeta los turnos de palabra y todos escuchan y participan.
Pepe Monzón Jr., que trabajaba cerca, me dijo un día que Tomás había corrido en las últimas subidas en cuesta de Tafira con una Garelli, y que había contactado con él para documentar el libro de la historia del motociclismo en Canarias. Pero no conservaba ninguna foto ni documentos acreditativos; todo aquello le había desaparecido con el paso de la vida. Me quedé con la magua de saber más, y por ello decidí volver al pasado y reconectar con el amigo Tomás, para que me hablara de aquella época. Créanme: estas charlas de barbero y cliente tienen un valor exquisito de transmisión y reconocimiento.
Son tantas las cosas de las que hablamos en la barbería que solo puedo aplicar mi tertulia motera cuando pillo el sillón del barbero. Y si la mañana arrejunde y la charla acompaña, resucitamos perlas del pasado que merecen ser traídas al rincón de Viejas Glorias.
Ya me había puesto al día sobre su participación en las últimas subidas de Tafira. Tenía una Garelli que andaba lo que no estaba escrito y, con ella y con la osadía propia de la juventud, probó las carreras. También se dejó aconsejar por la suerte de la salvación tras las galletas de rigor.
Me habló de un tal Pedro “el Loco”, que tenía una Rovena y era el terror de la zona, de la periferia y de las salidas en grupo.
—Creo que ese muchacho murió hace muchos años —decía Tomás—. Pero se le escuchaba de lejos. Hasta los perros armaban un jaleo de ladridos cuando pasaba por los andurriales de Los Hoyos.
En otra ocasión organizaron una excursión al Parador de Tejeda, a finales de los años sesenta. Era una moda subir a San Mateo y a la cumbre. Las carreteras se llenaban de pandillas motoristas que disfrutaban del día libre y de aquellas excursiones en moto, cuando la isla todavía se recorría con más ilusión que prisa.
A un tal Antonio “el Rasquilla” se le gripó la moto Ducson pasando la Casa de la Cal, arriba, cerca de Las Rosas, en Las Lagunetas. Allí paró el grupo para intentar solucionar el problema. El percance, después de un rato de indagaciones, venía a ser un trancón de motor por falta de engrase en la mezcla. Había repostado en San Mateo y se olvidó de meterle aceite al tanque. La calentura acabó con un gripaje de campeonato.
Ya sabemos que en aquellos años no había grúas ni furgones de alquiler. Así que, ni corto ni perezoso, con la Vespa del primo Ustaquio, improvisaron.
Colocaron la moto atrás, en el portaequipajes, como una maleta grande horizontal. La amarraron con un cabestro y, para rematar el soporte, se subió el Rasquilla al revés, abrazado a la moto, y le dijo:
—Tira despacio, que esta llega a Telde, si Dios quiere.
Y haciendo paradas de recuperación por el camino bajo de la cumbre, aquella expedición regresó en la primera Vespa-grúa de la historia conocida.
lunes, mayo 04, 2026
VESPASIÓN DE HIERRO
El
lejano escenario de la última isla canaria nos llevó en vespas y volandas entre
arenas volcánicas, pinares centenarios y una esencia dormida, casi en retirada.
Allí, donde las nubes siguen abrazando la tierra, el viejo guardián del alisio
—castillo encantado que se levanta sobre el azul intenso del Atlántico— eleva
la vida y la empuja a una torre de vértigo.
Paz
antigua. De la que no se nombra.
Un
pueblo agradecido fue recibiendo, poco a poco, la visita anual del Vespasión.
Dieciséis años después de su nacimiento, arribó a sus costas para cerrar el
ciclo por las islas, cumpliendo aquello que un día fue solo intención.
Vespasión Canarias se hizo grande, con todo lo suyo: aventura, amistad y ese
hierro vivido que lo sostiene. Muchos de los asistentes aún no conocían esta
perla del Atlántico, y la llamada corrió de boca en boca hasta agotar las
plazas, dejando a más de uno fuera, con la magua contenida.
La Plaza de la Concepción, en Valverde, esta vez sin tambores ni bimbaches, se fue llenando de mezcla de dos tiempos, de memorias cruzadas, como un sahumerio antiguo que ni el párroco recuerda en las fiestas grandes del catolicismo isleño. Allí, vesperos de todas las islas regalaban sonrisas y abrazos. El ayuntamiento estuvo al quite, echando una mano en todo; y su alcalde, Carlos Brito, agradeció la visita con ese brillo de quien también vivió la vespa en su tiempo
lunes, marzo 16, 2026
El Hierro cierra el bucle vespista del archipiélago
La revista del Vespasión
El Hierro, la isla del Meridiano, se prepara para recibir uno de los encuentros más esperados por la gran familia vespista de Canarias. Los próximos 1 y 2 de mayo, el rugido suave de los motores de las míticas scooters italianas recorrerá sus carreteras para celebrar el XVI Vespasión Canarias, una cita que además tiene un significado especial: cierra el bucle de visitas mototurísticas de las Vespas por todo el archipiélago.
Lo que comenzó en 2010, impulsado por el Moto Club Las Palmas Roque Nublo, se ha convertido con los años en una auténtica tradición sobre dos ruedas. Una reunión que ha ido sumando adeptos en cada isla y que hoy congrega a una comunidad apasionada que comparte mucho más que una moto: una cultura, una estética y una manera de entender el viaje.
Cuando llega el puente de mayo, el avispero vuelve a agitarse. Así llaman cariñosamente los aficionados a esta gran familia de scooters nacidas de un concepto tan simple como brillante: la avispa, la Vespa. Diseñada por Corradino D’Ascanio bajo la dirección de Enrico Piaggio, aquella ingeniosa máquina creada en 1946 terminó convirtiéndose en uno de los vehículos más emblemáticos de la historia del motociclismo.
Durante las décadas de los 50 y 60, la Vespa fue mucho más que un medio de transporte: fue la compañera de la movilidad popular, el vehículo familiar de la nueva sociedad que emergía tras la posguerra. Práctica, robusta y sorprendentemente versátil, pronto conquistó las calles de Europa… y también las de Canarias.
En el archipiélago, las Vespas encontraron un territorio perfecto. Llegaron en los años cincuenta y su popularidad creció rápidamente, impulsada también por los éxitos en las primeras competiciones de motos y coches, así como en los rallyes de la época. Su fiabilidad, maniobrabilidad y capacidad de carga las convirtieron en herramientas de trabajo, transporte familiar y símbolo de libertad cotidiana.
Con el paso de los años, lo que fue un fenómeno popular se transformó en una pasión global. Clubes, concentraciones, restauraciones y rutas mantienen viva la cultura vespista en todo el mundo. Miles de estas máquinas clásicas vuelven a rodar tras cuidadosas restauraciones, convertidas hoy en auténticos iconos vintage.
Este 2026, además, la Vespa celebra 80 años de historia, y los amantes del legendario scooter italiano tienen una cita internacional muy especial: la gran concentración mundial en Roma, donde se reunirán aficionados de todos los continentes.
En Canarias, la celebración tendrá su propio capítulo con la edición herreña del Vespasión. La revista Vespasión Canarias, editada y maquetada por el club organizador Las Palmas Roque Nublo, recoge en formato digital un completo recorrido por esta cultura sobre ruedas: historias humanas, personajes del mundo vespero y recuerdos de la Vespa en las islas.
Entre sus páginas también se detalla todo lo que rodeará al evento de El Hierro 2026: rutómetro, etapas, información técnica y el ambiente social que acompañará la ruta. Un programa que ya cuenta con 165 inscritos, cifra que confirma el enorme tirón de esta cita anual.
La fiesta herreña promete convertirse en uno de los momentos más especiales del calendario vespista canario. Pero la temporada aún guarda más sorpresas. El año culminará con otro de los encuentros más queridos por los aficionados: el Oasis Vespasión Viejas Glorias, que se celebrará en Playa de Mogán del 6 al 8 de noviembre, donde además se presentará la XVII edición del anuario 2027.
Mientras tanto, los motores ya empiezan a calentarse. El Hierro se prepara para escuchar el zumbido inconfundible de decenas de Vespas recorriendo sus paisajes volcánicos.
Un sonido que, desde hace ocho décadas, sigue significando lo mismo: libertad sobre dos ruedas.
La revista digital Canariasenmoto realizará un seguimiento especial del evento, que contará con participación internacional, nacional e insular, en una edición llamada a marcar historia dentro del movimiento vespista en Canarias.
domingo, marzo 08, 2026
Guardianes del Patrimonio
Un
racimo constante de gente admiraba tantas cosas que nos unieron y que hoy
permanecen impolutas, a salvo en el garaje de los sueños. En la entrada del
recinto, la pequeña algarabía de feria de antigüedades entretenía a una afición
venida a más, buscando razones para seguir aumentando la nómina de las pasiones
y de las viejas glorias.
Antonio Sosa era un hombre feliz. Compartía información del recinto y de los coches expuestos, mientras recibía el calor y los saludos agradecidos de mucha gente. Su trabajo no ha caído en saco roto: su compromiso es un pasaporte de pasiones, historias y trabajo. Charlé un rato con él y capté la pasión de una vida llena de virtud con los hierros. Pero, a la vez, también el entusiasmo y la necesidad de revitalizar el difícil y esperanzador futuro, sin bajar la guardia, aportando voluntad y la fiel sabiduría de la verdad conservada.
Charlamos
con Tino Marrero, Pepe Morales, Paco Quintana, Orlando, y esa guardia
permanente de la protección de las dos ruedas. El Club de Motocicletas Clásicas
y Antiguas de Gran Canaria lleva tiempo unido a la causa y al objetivo. Su
unión física a la institución de los coches le ha dado una fuerza positiva a su
entidad.
Y
nuestro historiador más comprometido, José A. Monzón, pletórico y fiel
luchador, cerraba el brazo deportivo de la institución: la Escudería Drago y
una historia interminable de éxitos y escuela. Tres instituciones históricas
reunidas en el Club de Automóviles Antiguos de Las Palmas. Qué hermoso.
El
esfuerzo y la ilusión de todos, en la misma dirección, agrandan el camino y
fortalecen la convicción de un objetivo común que debería estar más arropado
por las instituciones gubernamentales. Las Palmas de Gran Canaria tiene un
montón de historia guardada e impoluta. Sus museos, a veces olvidados, deberían
estar presentes en la guía cultural y en la memoria activa de los mandatarios
políticos, y no quedar solo como actividad particular de un club que se
desgasta para mantener e invertir en un patrimonio que es de todos.
Tiene
que ser un punto de referencia e inyección de continuidad, para esa nueva
historia ordenada en la que se han congratulado los clubes y personas de buena
fe en conservar y salvar.
Después
de colmar de abrazos y saludos a una legión de amigos felices, nos llevamos esa
sintonía de silencio intuitivo, de transmisión generacional, de fortalecimiento
de valores y de miradas amplias sin ombliguismos. Con la fuerza de nuestros
guardianes del patrimonio, que bien merecen el respeto agradecido por sus
esfuerzos.
martes, marzo 03, 2026
LUBE: la moto que fue orgullo, rivalidad y memoria
Manuel Esteban, Teofílo Cabrera, Mick Andrews, Pepe Moreno, Jose Angel Mendivil y Feli Sant
Luis Bejerano fundó una preciosa marca con sus propias iniciales: LUBE. Junto a Montesa, dio un impulso decisivo al despegue nacional de la fabricación motociclista en una España que necesitaba industria, ilusión y futuro. Eran años de convergencias, de esfuerzo compartido… y también de rivalidades encendidas.
En aquel ecosistema competitivo aparecían las maledicencias, casi como una tradición popular. Parecía que el lema era “¡sálvese quien pueda!”. A SEAT la llamaban “Siempre estarás apretando tornillos”; a los furgones ingleses BMC, “Bonita mierda compraste”. Y en el mundo de las motos la imaginación era todavía más afilada:
“Cómprate una Montesa y verás lo que pesa”,
“Cómprate una Bultaco y llenarás de pistones un saco” …
Y a nuestra querida LUBE, los enemigos la bautizaron como “La última birria española”.
Pero aquella sabiduría popular, tan directa y tan nuestra, tenía algo entrañable. Más que desprestigiar, humanizaba. Porque todas aquellas marcas eran, en el fondo, parte del mismo orgullo colectivo: demostrar que en España también sabíamos fabricar, competir y soñar sobre dos ruedas.
El hombre detrás del nombre
Luis Bejerano Murga nació en el País Vasco en 1900. Ingeniero y piloto, pasó casi treinta años trabajando en la fábrica Douglas de Bristol, en el Reino Unido. Allí aprendió disciplina industrial, precisión mecánica y una visión moderna de la motocicleta.
Cuando regresó, no volvió con nostalgia, sino con un proyecto. En 1947 fundó en Lutxana (Barakaldo) Lube-NSU. LUBE no era solo una marca: era LUis BEjerano. Era su firma, su compromiso personal.
En plena posguerra, levantar una fábrica de motocicletas era casi un acto de fe. Sus modelos —como la A-99 o la Renn 150— demostraron que aquí se podía fabricar con calidad, carácter y ambición deportiva. Porque Bejerano entendía que las motos no solo se diseñan en planos: se prueban en la carretera y se legitiman en los circuitos.
Por eso LUBE también apadrinó a pilotos. Entre ellos, una promesa que apuntaba a lo más alto: Santiago Herrero, que tenía madera de campeón del mundo. Bejerano supo ver en los jóvenes el futuro que él mismo había ayudado a construir.
Tras veinte años de producción, la fábrica cerró golpeada por las dificultades financieras y la fuerte competencia exterior. Pero hay algo que no cerró nunca: el respeto.
Una LUBE en Inglaterra
A comienzos del nuevo siglo, paseando por la feria Clasicc Bike de Stafford, vi una larga cola frente a un stand. Algo extraordinario debía haber allí. Cuando por fin conseguí acercarme, lo entendí todo: una LUBE Renn TR 150 Le Mans, plateada y negra, relucía como reina del salón. Tenía embobados a los ingleses.
sábado, febrero 28, 2026
viernes, enero 30, 2026
VESPA EN LAS CARRERAS CANARIAS
Reloj suizo de precisión
En
vísperas de la concentración anual de Vespasión Canarias, traemos de
nuevo a escena una de las leyendas menos conocidas —y más fascinantes— del
motociclismo insular: las carreras de Vespa en Canarias.
Fueron
muchos los pioneros que marcaron aquel despertar competitivo en las islas: Rufino
Diepa, Pepe Monzón, Jean Hefti, Manuel del Río, Juan López, Antonio Quevedo,
Julio y Rafael Guisado. Nombres recogidos en la obra de José A. Monzón,
Motociclismo en Canarias (1954–1967), y a los que pronto se sumaría la
eterna rivalidad, conocedora de las fórmulas, con Lambretta.
El
cónsul suizo que marcó el tiempo
Entre
todos ellos destacó una figura singular: André Jean Hefti, el cónsul
suizo que llevó la precisión del cronómetro al corazón de las competiciones
canarias. Convertido en leyenda de los rallyes de regularidad, ganó tres
ediciones consecutivas del Rallye Gran Canaria (1956, 1957 y 1958).
Lo
curioso es que su inscripción en el Rallye de 1956 tuvo un propósito casi
comercial: probar y dar a conocer sus máquinas, una Vespa Sport 125.
Sin embargo, aquella prueba se convirtió en una exhibición de exactitud
milimétrica. Hefti comenzó a batir registros con una pulcritud que dejó
boquiabiertos a sus rivales. Aquella hegemonía innata lo catapultó, poco
después, a liderar la distribución local de Vespa.
Vespa,
trabajo, familia y competición
La primera excursión oficial de Vespas en Gran Canaria se organizó en 1960 bajo la tutela de la histórica Casa Vespa de Las Palmas, germen del Vespa Club Gran Canaria. Las ventas se habían disparado gracias a la fiabilidad, maniobrabilidad y versatilidad de un vehículo que servía lo mismo para el trabajo que para la familia o el ocio.
jueves, enero 22, 2026
Hipótesis de la desaparición de la moto del abuelo
En
esta novela negra de la memoria, la búsqueda del pasado avanza como un mapa
trazado a mano: detalles sueltos, fotografías amarillas, testimonios quebrados
y revelaciones tardías. Todo empuja hacia una historia obsesiva, imparable,
iniciada hace treinta y cinco años, cuando comencé a organizar el evento Viejas
Glorias Canarias. Aquel impulso noventero no era solo afición: era una
tentativa de rescatar el patrimonio emocional, de recomponer una herencia hecha
de cuentos, anécdotas y ausencias. Cada pista revitalizaba la esperanza de
alcanzar un final. Y ahora, quizá, esa búsqueda roza su último capítulo con una
hipótesis que por fin parece encajar.
Sabíamos
que la moto había terminado en Lomo Magullo, en casa de un vecino. Tuve la
suerte —o la condena— de hablar con él personalmente. Me contó una historia
rocambolesca, atravesada por odios antiguos y rencillas enquistadas. Después,
como suele ocurrir cuando el poder se ejerce sin alma, intervino la ley, de
forma arbitraria.
La
moto —decía— había sido guardada por su dueño en el palomar de la azotea, un
altillo casi inaccesible, al que solo se subía por una escalera de palo. La
dejó allí porque lo llamaron a filas, a cumplir el servicio militar en África.
Saberla escondida y a salvo le daba tranquilidad. Pero el destino, que se
alimenta de desequilibrios y revelaciones inoportunas, decidió otra cosa.
Un guardia municipal —vecino celoso, vigilante del barrio— aprovechó su ausencia. Alegó que no se había pagado el último recibo del impuesto municipal: veinticinco pesetas. Recuerdo el lapsus cargado de rabia con el que me lo contó:
Trofeo Memorial Vespasión Canarias
El trofeo consiste en un cuerpo superior
identificativo del evento regional, con la simbología del Memorial
Vespasión Canarias. Se asienta sobre una base escalonada, que va
creciendo con el paso de los años y en la que figuran los logotipos de los
clubes organizadores junto a las ediciones que han llevado a cabo. De este
modo, el trofeo no solo crece físicamente, sino que agrupa y honra a todos
los colectivos implicados, reflejando su trabajo y el valor histórico de
esta cultura compartida.
El Trofeo Memorial será custodiado durante
todo el año por el club organizador de la última edición, como testigo de su
labor. Posteriormente, será entregado al siguiente club organizador durante el
acto de presentación del Vespasión Canarias de la nueva edición, que se celebra
anualmente en el evento Viejas Glorias Canarias. Este gesto simboliza el
honor de portar el trofeo, que rotará indefinidamente entre los clubes y
eventos venideros.
Recordamos a continuación los objetivos
históricos que dieron origen a este evento y que sirven como guía esencial
para garantizar su continuidad:
- El Vespasión rotará todos los años de provincia, independientemente de
la isla.
- Podrá organizarlo cualquier club que lo solicite con al menos un año
de antelación y previo acuerdo del comité, respetando siempre la provincia
correspondiente.
- El comité de consejo y vigilancia del desarrollo del Vespasión estará
compuesto por miembros seleccionados que representen a los clubes
organizadores de ediciones anteriores, quienes tendrán voz y voto en la
toma de decisiones en caso de conflicto. -Relación en el histórico
del evento-
- Todos los clubes que organicen más de tres ediciones recibirán una medalla
honorífica en reconocimiento a sus trienios y a su compromiso con la
cultura Vespasión.
- El Trofeo Memorial es responsabilidad de todos los clubes y patrimonio
del colectivo en general. Nadie puede apropiarse de su esencia: solo
disfrutarlo durante el año de su organización y entregarlo al siguiente
club organizador.
Con estas sencillas bases de respeto, cuidado y
compromiso colectivo, se enriquece la cultura Vespasión y se garantiza la
transmisión de un honor clásico, cuya vigilancia y éxito dependen de la
responsabilidad compartida de toda la comunidad
MEMORIAL HISTORICO DEL VESPASIÓN CANARIAS
1 1954
-participan en competiciones las primeras vespas en Canarias
·
1960
-Vespa Club de Canarias, organiza la primera excursión en Vespas
Las Palmas
· 2006
-Moto club vespa Gran Canaria, aparece en escena organizando
actividades sociales con gran entusiasmo.
· 2009
-Moto club vespa Gran Canaria, propone una concentración de
Vespas
·
2010
-Moto Club Las palmas Roque Nublo, toma la iniciativa con el I
Vespasión Canarias en Gran Canaria. Y propone las bases del encuentro anual
interprovincial: objetivos primarios, llegar a todas las islas, cada año en una
provincia, con rebote en caso de ausencia organizativa, propuestas y
presentación del proyecto en el VG anual, cada miembro organizador pertenece al
consejo de desarrollo y cuidado del evento anual.
·
2011
-Club amigos de la Vespa Tenerife organiza la II edición Vespasión
Canarias en Tenerife
·
2012
-Vespacanarias organiza el III Vespasión Canarias en Gran Canaria
·
2013
-Vespamanía organiza la IV Vespasión Canarias en Tenerife
·
2014
-La Palmas Roque Nublo organiza el V Vespasión Canarias con tres etapas:
una en cada isla, el mismo fin de semana. Gran Canaria, Lanzarote y
Fuerteventura
·
2015
-Vespamanía Tenerife organiza el VI Vespasión Canarias en Tenerife
·
2016
–Vespacanarias organiza el VII Vespasión Canarias en Gran Canaria
·
2017
-Comité Organizador en Tenerife organiza el VIII Vespasión Canarias en
Tenerife
·
2018
-Las Palmas Roque Nublo organiza el IX Vespasión Canarias en Gran
Canaria
·
2019
– Vespalma organiza el X Vespasión Canarias en la Palma
·
2020
– Vespa club el Canarión, organiza el XI Vespasión Canarias en Gran
Canaria
·
2022
– Vespamanía Tenerife organiza el XII Vespasión en la Gomera
·
2023
– Vespa club Los Impresentables organizan el XIII Vespasión en Gran
Canaria
·
2024
– Vespamanía Tenerife organiza el XIV Vespasión Canarias en Tenerife
·
2025
-Vespafaiter organiza el XV Vespasión Canarias en Gran Canaria
·
2026
-Las palmas Roque Nublo, organiza el XVI Vespasión Canarias en el Hierro,
cerrando el circulo de haber rodado por todas las islas Canarias.
·
2026
-Se crea el trofeo Memorial histórico _Vespasión Canarias. Con base y
placa, para todos los organizadores y se rotará cada año al club organizador,
que devolverá y entregará al siguiente organizador, en la presentación del
cartel Vespasión, dentro del evento Viejas Glorias Canarias.

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