Un
racimo constante de gente admiraba tantas cosas que nos unieron y que hoy
permanecen impolutas, a salvo en el garaje de los sueños. En la entrada del
recinto, la pequeña algarabía de feria de antigüedades entretenía a una afición
venida a más, buscando razones para seguir aumentando la nómina de las pasiones
y de las viejas glorias.
Antonio Sosa era un hombre feliz. Compartía información del recinto y de los coches expuestos, mientras recibía el calor y los saludos agradecidos de mucha gente. Su trabajo no ha caído en saco roto: su compromiso es un pasaporte de pasiones, historias y trabajo. Charlé un rato con él y capté la pasión de una vida llena de virtud con los hierros. Pero, a la vez, también el entusiasmo y la necesidad de revitalizar el difícil y esperanzador futuro, sin bajar la guardia, aportando voluntad y la fiel sabiduría de la verdad conservada.
Charlamos
con Tino Marrero, Pepe Morales, Paco Quintana, Orlando, y esa guardia
permanente de la protección de las dos ruedas. El Club de Motocicletas Clásicas
y Antiguas de Gran Canaria lleva tiempo unido a la causa y al objetivo. Su
unión física a la institución de los coches le ha dado una fuerza positiva a su
entidad.
Y
nuestro historiador más comprometido, José A. Monzón, pletórico y fiel
luchador, cerraba el brazo deportivo de la institución: la Escudería Drago y
una historia interminable de éxitos y escuela. Tres instituciones históricas
reunidas en el Club de Automóviles Antiguos de Las Palmas. Qué hermoso.
El
esfuerzo y la ilusión de todos, en la misma dirección, agrandan el camino y
fortalecen la convicción de un objetivo común que debería estar más arropado
por las instituciones gubernamentales. Las Palmas de Gran Canaria tiene un
montón de historia guardada e impoluta. Sus museos, a veces olvidados, deberían
estar presentes en la guía cultural y en la memoria activa de los mandatarios
políticos, y no quedar solo como actividad particular de un club que se
desgasta para mantener e invertir en un patrimonio que es de todos.
Tiene
que ser un punto de referencia e inyección de continuidad, para esa nueva
historia ordenada en la que se han congratulado los clubes y personas de buena
fe en conservar y salvar.
Después
de colmar de abrazos y saludos a una legión de amigos felices, nos llevamos esa
sintonía de silencio intuitivo, de transmisión generacional, de fortalecimiento
de valores y de miradas amplias sin ombliguismos. Con la fuerza de nuestros
guardianes del patrimonio, que bien merecen el respeto agradecido por sus
esfuerzos.








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