No me canso de admirar esta replica de Jim Pomeroy, el afortunado de Bruno tuvo la feliz idea de ponerla al día nuevamente, recreandose artesanalmente, buscando en las páginas webs americanas y consiguiendo los pequeños detalles a través del trabajo de sibarita que supone restaurar cualquier motocicleta, sinceramente hasta en el salón de la casa luce percha y moralmente a recuperado parte de la memoria de nuestras aficiones del pasado, felicidades Bruno a merecido la pena. Ojala y con tu ejemplo vayamos recuperando viejas glorias del calibre de esta joya.
Generosa, siempre desprendida, llegó la luz.
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Su infinita gracia luminosa marcó el umbral y sometió a las sombras al
marco de su identidad. Aquella infancia rural, entre el tedio y la
frustració...
Hace 5 días
