El pasado 31 de agosto de 2010 tuvimos la agradable visita, precedida del sonido inconfundible del bicilíndrico en uve, de la Guzzi, acabada de restaurar por Javier, que bastante guerra le ha dado. La cara del feliz propietario, Enrique, ya lo decía todo. La moto va de cine, chasis noble donde los haya, clásica a más no poder, con más de 30 años de vida, que ahora empezará a ser útil. Estas fotos las queremos compartir con los que han experimentado la sensación de recuperar unos hierros que todos daban por destruídos, sin recuperación y que gracias a un esfuerzo y una gran ilusión, ahora se ve recompensado con las salidas futuras de clásicas, mundillo por el que vivimos muchos durante el sábado. Como decía el capitán Varela: "si me quieren comprender" UN ABRAZO a todos. Pepe Morales.
Perfume de retamas
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Escarbo en la memoria como quien hunde las manos en la tierra húmeda. Entre
los pliegues del tiempo emerge un aroma que marcó mi infancia. Basta
detectar...
Hace 1 semana
