Andrés Suárez, "Andrecito", fué de los últimos baluartes, de recambistas de la Vieja ciudad de Las Palmas, en su local de Agustina de Aragón se fraguaron muchos corrillos de motoristas, buscando encuentros, amigos buscando repuestos y cocheros buscando soluciones para sus clásicos carros de los años cincuenta
Generosa, siempre desprendida, llegó la luz.
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Su infinita gracia luminosa marcó el umbral y sometió a las sombras al
marco de su identidad. Aquella infancia rural, entre el tedio y la
frustració...
Hace 5 días


